Auto-exigencia | Recetas con sentido y sin nombre.

Hoy es un día de esos en los que el tiempo te tiene despistada. Quieres hacer muchas cosas, y al final no sabes bien si tus planes van a cambiar a medida que pase el día.

Esta mañana me he levantado sobre las diez y media (como cada Domingo) para intentar aprovechar la mañana al máximo, poder descansar y planear la tarde. Es muy típico verme con el café, mis tostadas (con crema de avellanas y chocolate ecológica, por supuesto), mi agenda y la libreta (por si alguna idea fugaz brota gracias a la dosis de café matutino) cuadrando horarios para la próxima semana, organizando posts, videos y para variar, haciendo la lista de la compra.

Mentiría si no dijese que es el momento que más me gusta de todo el día, por más que me relaje ir a comprar, que también. Pero los domingos siempre intento dedicarlos a reencontrarme conmigo misma después de toda una semana, intensa o no, me gusta tener tiempo a solas conmigo, para disfrutar de una comida, crear cosas nuevas o como he dicho antes, ir a hacer la compra semanal.

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En días como estos casi nunca hay nadie en los supermercados, punto para Esther.

El caso es que ya son las dos de la tarde y obviamente no he echo todo lo que quería antes de comer. Pero de eso quería hablaros, de lo importante que es no auto-exigirse en días como estos, cuando ni el tiempo sabe lo que quiere.

Escucharse a uno mismo y disfrutar de los olores del día, de las sensaciones y de las cosas positivas y negativas. Estas últimas siempre nos hacen reflexionar y aprender.

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Soy de las que piensan que todo en la vida ocurre a partir de un pensamiento, una idea. Algo que nos preocupa acaba haciéndose más grande si le hacemos caso, si nos preocuparnos el doble de lo que nuestro subconsciente ya lo hace. Al igual pasa con las cosas positivas, se vuelven más intensas.

Con esto quiero deciros que me considero una persona bastante auto-exigente, ya en su tiempo eso me dio bastantes “lecciones de vida”, por llamarlas de alguna forma y todavía en muchas ocasiones se me va de las manos. Esta claro que, como bailarina, mi carrera es muy compleja y a veces creemos que exigiéndonos, todo saldrá mas rápido, mejor y más fácil. Muchas veces pasa lo contrario.

Los bailarines somos personas muy conscientes (La mayoría de nosotros), sabemos lo que queremos, lo que conlleva nuestra profesión, y por donde tenemos que pasar. Pero también caemos en el error de auto-exigirnos más de lo que debemos y eso a veces no es nada positivo para nuestra mente.

Mucho menos para nuestro cuerpo, que se estresa aún más y se bloquea.

E aquí un ejemplo claro, algún día dejaré de temer por mi vida cada vez que me suba a una de ellas...espero.
E aquí un ejemplo claro, algún día dejaré de temer por mi vida cada vez que me suba a una de ellas…espero y confío en eso. Me ha quedado genial.

Os pongo como ejemplo a los bailarines por que es mi caso, pero a cualquier persona le pasa de manera similar.

¿Por qué os hablo de todo esto un domingo cualquiera? Pues bien. Simplemente quería compartir con vosotros una de las cosas que más intento alejar de mi, compartir la idea de que disfrutar y vivir la vida siendo consciente de que tu presente y tus responsabilidades están ahí, es una de las mejores opciones que puedes elegir.

Y que el miedo, la frustración, el “no” continuo y la auto-exigencia ilimitada, no son buenos compañeros de viaje.

Con lo cual os animo a que disfrutéis del domingo, a que os dejéis llevar y por qué no, a que seáis felices 😉

Y bueno, después de mi momento reflexivo del día (Últimamente estoy teniendo demasiados). Os voy a dejar una receta de la cual me enamoré al segundo de haberla probado.

Si os digo la verdad, fue un intento de copiar unos calabacines/pizza que vi en Pinterest y que se terminaron convirtiendo en una especie de lasaña bastante light.

No voy a decir que esta receta sea SUPER sana, por que incluye cosas como el queso o el tomate frito, pero si que para un capricho que no se pase mucho, es más que ideal. Fue mi comida del viernes y después de cuatro horas y media de clases (las cuales no fueron nada tranquilitas), quede bastante satisfecha y muy contenta.

A todo esto, me acabo de dar cuenta de que esta receta no tiene nombre, puesto que no son las mini pizzas de calabacín que vi ni una lasaña, así que, improvisando un poco creo que voy a llamarla, Calpizzaña o mejor… Pastel de Calabacín.

Mmm, si, suena mejor…

PASTEL DE CALABACÍN (1 Ración)

  • Medio Calabacín en rodajas finas.
  • Un brik de tomate frito (vale de los pequeños de 50 g)
  • Cuatro lonchas de pavo.
  • Queso rallado al gusto.

Posiblemente tengáis la mayoría de ingredientes en casa, si no, es una receta bastante económica y rápida.

Lo primero que tenemos que hacer es cocinar a la plancha las rodajas de calabacín con un poco de sal y aceite hasta que estén bien echos.

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Una vez listas, solo tenemos que montar nuestro pastel en una fuente cuadrada y pequeña que se pueda meter en el horno. Cualquiera que tengáis por ahí.

El orden que seguí fue muy sencillo; una capa de calabacín, tomate, pavo y repetí dos veces. Por último esparcí el queso por encima (la cantidad depende de cuanto os guste, yo le puse bastante) y lo metí a gratinar en el horno 10 minutos a unos 200-210º.

Pastel montado y listo para meter al horno.
Pastel montado y listo para meter al horno.

Una vez que veáis que el queso esta tostadito, ya podéis sacarlo y comer 🙂

Sólo tarde 20 minutos en cocinarlo y lo mejor es que sienta de maravilla, mucho menos pesado que una lasaña en condiciones o alguna que otra pizza en versión sana…

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No se si se ha notado o si os habéis dado cuenta pero…Soy demasiado fanática de las pizzas. Adicciones, pero ese es otro tema.

Con esto me despido por hoy. Deciros que muy pronto veréis en el canal más vídeos en relación con la comida y el hecho de llevar una vida sana. Y que tengo muchas ganas de que veáis todo lo que estoy preparando tanto para el Blog como para Youtube. 

Por lo pronto os dejo el Weekly que subí el Viernes, por si no lo habéis visto aún, y os mando todo mi animo para esta semana y mi apoyo en todo lo que hagáis y se os ocurra (positivamente hablando, que os conozco).

-> https://www.youtube.com/watch?v=Ra_RWrViFp0

Muchísimo besos y feliz Domingo,

Esther.

Pd: Ahora si que si, me voy a hacer la compra, que a ver que ceno si no esta noche!

Planes improvisados. | Quinoa como primera opción.

Me hace gracia. Muchas veces me pongo a pensar en como pasa el tiempo, y cuando me doy cuenta, me tomo más del que debería para averiguarlo, o por lo menos intentarlo.

Últimamente los días pasan casi volando y parece que yo soy la ultima en enterarse. Creo que no hay forma de ralentizarlos, de hacer que pasen mas despacio o a quien no le gustaría, pararlos.

Por eso, creo que la única solución es disfrutar al máximo de las pequeñas cosas, de todos los momentos que ocurren en tu vida (suena muy tópico) pero es cierto.

Muchos de nosotros (y me incluyo la primera, obviamente) ansiamos el futuro y no nos damos cuenta de todo lo que nos ocurre en el presente, aquí, ahora y en este único momento que no se volverá a repetir nunca.

Todo esto ha venido por que cuando me he levantado esta mañana, me he dado cuenta de que ya era lunes, que el puente había pasado casi entero y yo aún seguía medio dormida con sensaciones de domingo. 

Para que os hagáis una idea, Gaia imita mi cara a la perfección en esta foto.
Para que os hagáis una idea, Gaia imita mi cara a la perfección en esta foto.

Así que en estos casos solo hay una solución. Pensar en que nos queda un día entero que aprovechar, disfrutar, hacer cosas que forman parte de nuestra rutina, buscar nuevos hobbies, o simplemente acomodarte en tu sofá (o cama) a ver un maratón de tu serie favorita. Acompañado de helado, por supuesto.

Yo he decidido aprovechar la mañana para escrbir, editar e inspirarme viendo videos de Youtube, nada nuevo para mi, pero es algo que me encanta hacer. Y combinarlo con alguna comida fuera de casa para terminar estos días con buen sabor de boca.

Quien sabe si al final del día también me uno al plan de maratón de series. Todo puede ser en días como estos, aún tenemos mucho tiempo que aprovechar, y eso creo que pone a cualquiera de buen humor.

Por lo menos a mi me recarga las pilas para el resto de la semana.

Y hablando de eso, el otro día llegue a casa bastante temprano de hacer unos recados. Creo que eran las ocho de la tarde así que tenía tiempo para pensarme que cenar, que no fuese lo mismo de siempre.

Así que mirando mi banda de la alacena (por un tiempo curioso, todo hay que decirlo), se me ocurrió cocinar quinoa.

Como fue todo muy improvisado cogí las pocas verduras que tenía en la nevera, pavo y me puse a ello. He de decir que la quinoa es siempre una buena opción para comer tanto como para cenar. No es más que una semilla, pero es muy rica en proteínas, grasas saludables, omega 3, omega 6, es muy alta en fibras, tiene bastantes minerales y vitaminas y para deportistas, es un alimento bastante valioso (muy semejante a la avena).

Para mi sorpresa ese día cene más que bien y añadí una receta más a mi lista. Así que por supuesto, pensé en compartirla con vosotros, por si algún día no sabéis que cenar y lo único saludable que tenéis por la despensa esa noche, es quinoa.

QUINOA CON VERDURAS Y PAVO. (UNA RACIÓN)

  • 60 g de quinoa (dos cazitos de proteína)
  • Una zanahoria
  • Un calabacín
  • Dos lonchas de pavo (ó pechuga de pavo)

La verdad es que esta receta es muy sencilla y bastante rápida, no tardareis más de 20 minutos en hacerla.

Lo único que tenemos que hacer es poner a cocer la quinoa en una olla con agua hirviendo y un poco de sal unos quince minutos.

Mientras tanto, cortamos las verduras y el pavo y lo cocinamos en una sartén a parte con un poco de aceite (yo usé de coco, pero podéis usar la que queráis).

Cuando este lista la quinoa (eso lo sabes cuando esta hinchada, o simplemente probandola) la escurrimos.

Nota importante: Preferible escurrirla con un colador típico de zumos o los que usamos para tamizar, que es lo mismo, si no queréis quedaros sin cena esa noche. Es tan pequeña que en uno normal de pasta o arroz, desaparece.

Una vez haya soltado todo el agua, la unimos a la sarten donde están ya cocinadas las verduras con el pavo para que coja el sabor, y cuando nos parezca que está en su punto, solo hay que apartarla y listo.

Mi generoso y riquísimo plato de quinoa.
Mi generoso y riquísimo plato de quinoa.

Como veis es una receta fácil, rápida, rica en nutrientes, saludable y encima esta buena. ¿Podemos pedir algo más?

Sin duda esta semana la repetiré, combinando verduras pero de la misma manera. Es algo que podéis hacer, a parte de que por Internet hay mil recetas con esta semilla y de mil formas así que, animaos a probar algunas de ellas.

Después de esto y antes de despedirme os quiero dejar a dos Youtubers que encontré estas semanas atrás que dedican la mayoría del canal a recetas saludables, vegetarianas y veganas, vídeos tipo “What eat an a day” de donde yo muchas veces cojo ideas y muchas más cosas.

La verdad es que estos canales están geniales seguirlos si te gusta la comida sana tanto como a mi, por que siempre te aportan algo, por mínimo que sea.

Niomi Smart

Essena ONeill

Ya me contaréis que tal.

Ahora mismo me dispongo a sustituir mi cómodo sofá y mi manta por una ducha de agua caliente y 5 seconds of summer dándolo todo desde mi tablet para despejarme y salir a disfrutar de mi último día de puente esta semana.

Por último deciros que mañana subiré un Weekcly al canal, bastante gracioso. Ha sido una semana muy curiosa…

Espero que tengáis mil planes en mente, o que lo disfrutéis tanto como podáis.

Feliz día y semana, ya que estamos.

Muchos besos,

Esther.

Comienzos y reflexiones | Bizcocho de Avena y Zanahoria.

Que vivan los días felices, esos días en los que parece que todo el mundo sonríe y te das cuenta de todo el tiempo que tienes por delante para disfrutar de la vida, de los momentos presentes, quizá algunos del pasado y al final no puedes evitar pensar en algunos de futuro.

El jueves me levanté de la cama con una sonrisa inmensa en la cara, después de casi dos meses y medio volvía a pisar la escuela, para empezar otro curso lleno de ilusiones, ganas de aprender y optimismo. Eso que no falte.

Mi cara de dormida lo dice todo...
Segundo día. Dolorida y dormida, pero muy feliz.

Es curioso como aún pasando los años, esa misma sensación del primer día de colegio regresa cuando comienzas algo importante en tu vida. Un trabajo, un reto, un viaje, una cita, y como en mi caso, un curso. Supongo que eso que sentimos y que nos revuelve el estómago muchas veces y hace que se nos cierre es la anticipación a algo que deseamos y sabemos que ocurrirá en un futuro muy cercano.

Podría hablaros de las mil sensaciones que sentí ayer, de los primeros días o por que no, de las primeras impresiones. Pero quizá más a delante.

Se que esperabais leer esto el jueves por la tarde, pero a veces las cosas no salen como están previstas y en mi caso, estos dos días no han sido para nada como los tenía planeados, con lo cual mi agenda ha dado vueltas de todo tipo, que le vamos a hacer.

Aún así escribo contenta, desde mi sofá, con mi manta de invierno encima (ya fuera por supuesto) y One Republic de fondo. No esta mal para un sábado por la tarde, de hecho, me podría pasar así casi todos.

Cada vez estoy más convencida de que el otoño es mi estación favorita. No solo por el hecho de que esos meses me dan estabilidad, si no por el olor de las calles, la ropa, los colores, el tiempo (nunca sabrás que ponerte pero siempre acabarás encontrando algo que nunca imaginaste que te pondrías) y por supuesto, la comida.

De hecho a eso he dedicado gran parte del post de hoy. Esta claro que en cuanto llega Octubre los olores y sabores que más apetecen son todos los que tengan que ver con la canela, miel, calabaza, jengibre, frutos secos, zanahoria, y por que no, el chocolate blanco (este último creo que es bastante personal) cuestión de gustos. Pero si nos fijamos (y yo me fijo más de lo que me gustaría) en muchas cafeterías hay algún que otro dulce con estos sabores preparado para que te enamores de el completamente y al final caigas de bruces en el pequeño antojo del día

Así que, después de dar mil vueltas por no se cuantos blogs y páginas de recetas más o menos “sanas” encontré la perfecta, aunque confieso que la tuve que modificar para que fuese lo más natural posible y no tuviese tantas grasas o calorías.

Al menos así me lo parece a mi, siempre os lo digo.

¿Que salió de todo esto? La mejor receta de Bizcocho de Avena y Zanahoria que he probado en mucho tiempo (echa por mi, por supuesto). Si hablamos de otras tartas o bizcochos seguro que los hay mil veces mejores pero en versión “healthy” me quedo con esta, sin ninguna duda.

BIZCOCHO DE AVENA Y ZANAHORIA (6 RACIONES).

(Receta modificada de Carme y Marta “Galeteria”)

  • 100 g de zanahoria (rayada)
  • 100 g de nueces (picadas)
  • 100 g de harina de avena
  • 75 g de azúcar moreno
  • 5 g de levadura royal (una cucharita)
  • 2 huevos
  • 10 g de canela (un par de cucharitas)
  • Una pizca de sal

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En un bol grande, mezclamos los huevos con el azúcar hasta tener conseguir un resultado homogéneo.

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Añadimos tamizando a esa misma mezcla el harina con la levadura, canela y la sal.

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Una vez este todo bien mezclado y sin grumos ( a poder ser) echamos la zanahoria previamente rayada y las nueces ya picadas.

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Yo tuve que hacer harina de avena “casera” entonces si que me quedaron bastantes grumos, pero con la normal deberían desaparecer al removerlo bien.

Una vez este lista, engrasamos el molde que vayamos a utilizar con mantequilla y harina (también podéis usar el spray desmoldante), expandimos la mezcla y horneamos a 180º – 30 minutos.

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Podéis decorarlo antes de meterlo al horno con nueces, avena, o ambas cosas.

Una vez haya pasado la media hora (más o menos), siempre depende del horno, lo sacamos y dejamos enfriar en una rejilla.

Cuando esté frío solo nos queda desmoldarlo y decorarlo al gusto.

Bien sea con azúcar glass, glaseado, chocolate, crema de queso, o lo que se os ocurra. Yo lo deje tal cual, por que no tarde en comérmelo una vez frío, para que mentir.

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Es verdad cuando digo que esta buenísimo y que os tendríais que dar la oportunidad de hacerlo. Si os pasa como a mi, que cocino para seis pero no me lo como todo (obviamente y menos mal), una vez frío, aún cuando esta recién hecho, lo corto en trocitos y congelo la mayoría, para cuando se me antoje otra vez  no tener que volver a cocinar tanta cantidad y acabar tirando la mitad (más de una vez me ha pasado). Ahora si que si, no tenéis ninguna excusa…

Me encanta cocinar recetas como estas primero por los olores que dejan al hornearlas (son increíbles) y segundo por que son opciones sanas y diferentes a lo normal.

Y bueno, respecto a lo que os contaba antes, y ya de paso hablando de la normalidad, deciros que este año me he propuesto abrir muchas puertas (siempre que me beneficien), probar cosas nuevas, abrirme a ideas diferentes y compartir momentos de todo tipo. Creo que cuando estás dispuesto a que tu vida tenga movimiento, al final tu mismo te mueves con ella y eso te hace sentirte vivo.

Siempre es una opinión, soy de las que piensa que en la variedad están las cosas especiales.

Y en cuanto a las clases, deciros que estoy feliz de la vida. Este año la programación es increíble y hay asignaturas que nunca había echo antes, como el claqué, flamenco, o danza aérea que me están encantado. Es cierto que son muchos estilos, pero merece la pena, creedme.

De todos modos, cuando haces lo que te gusta y le dedicas todo tu tiempo (o la gran parte) siempre sales con una sonrisa en la cara. Cada día aprendes algo nuevo, cada experiencia es una especie de suma y sigue, y obviamente la recompensa por tanto trabajo es lo mejor que existe.

Disfrutad del fin de semana.

Muchos besos,

Esther.